Estres

Bernard Tisné es Osteópata desde hace 34 años, nació en 1957, y es profesor y creador del Método Kyma que combina la Liberación Emocional y las Terapias Manual y Respiratoria.

Es especialista en Manipulaciones Vertebrales o Estructurales y técnicas de los curanderos de articulaciones occidentales, así como en Terapias Manuales Asiáticas (Tuina, Chi Nei Tsang, Shiatsu, Yumeiho etc…) adquiridas durante numerosos viajes en Europa, Asia y en todo el mundo.

(Bernard Tisné ejerce la profesión desde hace 34 años)

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La gestión del estrés

«No podemos curar el estrés de los otros, si primero no establecemos la Paz en nosotros mismos suprimiendo nuestras propias dualidades»

El estrés es la reacción de nuestro cuerpo con circunstancias en las que estima tener la necesidad con más fuerza, resistencia y vigilancia a fin de sobrevivir y prosperar.

La salud del hombre pasa por la libre circulación de sus energías y de su impulso nervioso. El secreto de la salud es poner al cuerpo en movimiento y descansar la mente.

Podemos imaginar un río que coge su camino en la cima de una montaña y que va a terminar tranquilamente su vida arrojándose al mar. Todo va bien hasta hoy día o por una razón en la que un deslizamiento de tierra bloquee la libre circulación del agua. El agua continúa cayendo de la nieve derretida y se crea una presa ante el deslizamiento de tierra. Mientras la presa resista, todo pasa bastante bien, pero el día en que la presa cede, la potencia del agua acumulada devasta todo a su paso, arrasando casas y los árboles que la rodean.

En este ejemplo, el agua es nuestro sistema nervioso. Mientras nuestra energía circula normalmente, todo irá bastante bien. Pero si retenemos esta energía por nuestras inhibiciones, la puerta se abre de par en par a todas las enfermedades

La gestión del estrés consiste en aprender en dejar siempre la energía en movimiento sin frenarla por una barrera creada por nosotros mismos representada por nuestros miedos, nuestras dudas, nuestras incertidumbres, nuestras ansiedades. Así como numerosas personas consideran el estrés exclusivamente como algo malo, puede en efecto que sea positivo o negativo.

Todos los métodos para evitar la barrera son buenos, siempre que logremos romper los bloqueos psíquicos que la crean. Lo importante es evacuar las tensiones interiores, porque por mucho que frenemos esta energía con nuestros miedos, el empujón continúa en permanencia porque la renovación de la energía se da cada día.

El 80% de los dolores de espalda provienen de tensiones internas. La mayor parte de las personas que van al médico El 80% de los dolores de espalda provienen de tensiones internas. La mayor parte de las personas que van al médico por un dolor de espalda son las primeras en decir: “Me quedé bloqueado sin motivo y no sé por qué. No hice nada en particular. Me levanté así «.

El 20% restante se debe a choques deportivos, por ejemplo, por limitaciones de las malas posiciones posturales en el trabajo. Cantidad de personas que realmente llevan en la vida, cargas muy pesadas. Ya no estamos a principios del siglo pasado. Ya no se hace hormigón con carretilla y los sacos de cemento son más ligeros que en el pasado, etc.

El hombre en su vida se encuentra siempre enfrentado a tres situaciones.

-La Lucha frente a la adversidad, que puede estar dirigida contra su jefe, su cónyuge, su voluntad de progresar socialmente, su entorno, etc. 

El tener que luchar es una obligación de la vida. A cada instante luchamos por nuestra supervivencia. Estamos en constante ataque y nuestro cuerpo y mente están reaccionando en cada instante incluso si no somos conscientes de ello.

– La Fuga cuando ya no se sabe qué hacer y en tanto que exista la posibilidad de evitar el conflicto articular, cambio de trabajo, de lugar, etc. Esto no es molestia sin consecuencias para el organismo.

– La tercera solución, la peor para el cuerpo, aquella en la que nos encontramos atrapado sin salida sin posibilidad de huir o reaccionar.

Esta respuesta del sistema nervioso libera adrenalina, hormonas y cortisol en la sangre, lo que nos prepara para la acción: nuestro ritmo cardíaco, presión arterial, transpiración y el ritmo respiratorio se acelera, nuestros vasos sanguíneos se dilatan para acelerar la circulación sanguínea para la lucha o huida y poder ayudar a nuestro cuerpo a afrontar el peligro.

En lugar de eso, nos contentamos con evitar el dolor, mismo si esto implica sufrir otro dolor que consideremos menor (ejemplo: mantener un trabajo insatisfactorio parece menos doloroso que buscar otro, continuar una relación que ya no nos conviene evita la soledad, seguir fumando evita la dificultad de dejar de fumar …).

Es el estado de inhibición, el creador de muchos trastornos psíquicos en el cuerpo que pueden ir desde un simple «bola en el estómago, dolor de espalda o la patología más grave».

Todo dependerá del estado físico y psíquico del individuo en ese momento.

La inhibición de la acción puede ser el factor que desencadena los trastornos neuropsicoinmunológicos que provoquen algo suelto en nuestro cuerpo en el lugar más débil. Puede ser la espalda, o alguna enfermedad que aparece de repente porque nuestro sistema inmunitario está desregulado y ya no puede hacer frente a las agresiones habituales que sufrimos todos: contaminación, ruido, exceso de trabajo, conflictos vecinales o simple cansancio por exceso de trabajo o deporte, etc.

Para comprender bien esta situación, he aquí un ejemplo:

IImagine que usted está en pareja. Tenéis un conflicto con su cónyuge y discutís.

Tenéis tres posibilidades.

  • La primera, afronta y lucha ya sea gritando, o desarrollando argumentos para defenderse. Su cuerpo desarrollará sustancias (adrenalina, etc.) que le ayudarán a reaccionar y no habrá desorden en el organismo una vez que la ira y la situación está terminada.
  • La segunda solución, llévese las piernas al cuello y huye (una manera de hablar) cerrando la puerta de un portazo y ve a reunirte con sus amigos. Esta fuga hará también que no tenga ningún desorden en particular una vez que la acción haya terminado y el conflicto haya terminado.
  • La tercera
  • La tercera solución, fuente de muchos males del hombre moderno y enfermedades psicosomáticas. Usted está paralizado por el miedo frente a tu pareja o porque su pareja le abandona y usted no puede reaccionar. Usted no tiene ganas que le abandone, pero no tiene ninguna solución. Usted sufre la situación porque no la quiere, pero no tiene ningún medio de hacerla cambiar de opinión. Está en un estado de inhibición total completamente postrado. Está paralizado por el miedo a ser abandonado. Todas sus funciones vitales se están ralentizando. Está en estado de shock y sin ningún medio de reaccionar. Su cuerpo está totalmente perturbado.

Esto es el inicio de todos los trastornos orgánicos más o menos importantes según su estado de salud físico y psíquico anterior y de la duración de la situación.

Esto es el inicio de todos los trastornos orgánicos más o menos importantes según su estado de salud físico y psíquico anterior y de la duración de la situación.

Este ejemplo puede aplicarse en todas las situaciones. La lucha, huida o shock. Se puede multiplicar los ejemplos infinitamente.

Un perro le ataca, usted se escapa, pelea con él o se queda quieto en un ángulo de la pared frente a este perro completamente paralizado por el miedo.

El punto más importante es la duración de la inhibición

Cuanto más corta sea, será más probable que la desregulación corporal desaparezca por sí sola o con ayuda de medicación o ayuda manual suave.

Pero el problema es que a menudo sufrimos varios estados de inhibición al mismo tiempo. Y eso hace mucho. Cuando nuestro cuerpo está sometido a demasiado estrés, comienzan a saltar las alarmas. Si está experimentando uno o varios de los siguientes signos, puede ser el momento de reducir las tensiones de su entorno:

  • Fatiga, sobre todo al despertar, que no se repara con el sueño.
  • Trastornos del sueño
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Nerviosismo
  • Reumatismos: dolor articular, periartritis, artrosis
  • Contracciones musculares, que incluyen rigidez en el cuello o en la espalda y calambres
  • Problemas sexuales con libido baja.
  • Pérdida de memoria: olvido, error.

El ESTRÉS ocurre durante una agresión psicológica o física. Aquí es cuando el cuerpo activa el sistema hormonal y el sistema nervioso vegetativo.

A nivel biológico hay tres tipos de estrés:

-Primer nivel: una hormona llamada adrenalina aumentará con una gran estimulación del sistema nervioso simpático. El cuerpo, gracias a esas alteraciones biológicas, va a tener una reacción inmediata a través de una respiración más rápida, un aumento en el ritmo cardíaco, etc.

-Segundo nivel: la finalidad de este nivel es reunir todas las capacidades del organismo para contrarrestar el estrés, esto se hace por el incremento de una hormona llamada cortisol, su función es tratar posibles lesiones y ser un antiinflamatorio.

-Tercer nivel: el sistema parasimpático (sistema de reserva de energía) está dominado por el sistema nervioso simpático (donante de energía) que está muy solicitado. El cuerpo dice que se detengan a las alteraciones biológicas provocadas por el estrés, y entonces surgen los síntomas:

Cuando el estrés está bajo control, el cuerpo no necesita pasar al nivel tres y todo estará en orden. En caso contrario, el nivel tres se activa cuando el estrés se vuelve crónico.

A nivel muscular: los músculos van a estar saturados de información a través del sistema nervioso para que al fin el organismo reaccione rápido, como resultado una hiperactividad muscular que generará dolores en diferentes zonas del cuerpo, espasmos y tensiones.

A nivel cardiovascular: entra en acción el sistema cardiovascular con un aumento en la circulación sanguínea hacia los músculos. En caso de que no haya resolución de este estrés, los síntomas se prevén con sensación de opresión, palpitaciones…

A nivel digestivo: durante el estrés con su cortejo de alteraciones biológicas, el organismo desencadena prioridades para el sistema cardíaco y muscular. El sistema digestivo sufrirá las consecuencias de una peor digestión y problemas de tránsito…

El osteópata esencialmente buscará reequilibrar y regularizar el sistema vegetativo, que generalmente es el principal culpable de los trastornos relacionados a una reacción de estrés.

Varios tipos de enfoques son posibles para reequilibrarlo:

El enfoque craneosacral: dirigido principalmente al sistema nervioso parasimpático.

El enfoque visceral: dirigido a las estructuras que sufren del sistema digestivo.

El enfoque tisular y respiratorio: se hace a través del diafragma, permitiendo relajar las zonas esternocostal y dorso lumbar durante el estrés.

El enfoque osteoarticular: tiene como finalidad aliviar las tensiones acumuladas y por tanto, regular la hiperactividad muscular.

La osteopatía proporcionará y orientará a la persona para asimilar y gestionar mejor su estrés con el fin de eliminar los trastornos.

Sistema neuro vegetativo, contracción muscular y equilibrio nervioso

“El sistema nervioso controla cada célula del cuerpo. Una salud sana comienza por una columna vertebral sana”

El sistema nervioso autónomo (SNA) controla más del 80% de las funciones corporales y es muy sensible a los factores de estrés externos.

Determina si el cuerpo está en modo defensivo o de supervivencia, o si está en modo de reposo y reparación. La mayoría de la gente vive hoy en día en un estado constante de estrés elevado y sobre estimulación simpática del SNA (modo de lucha, huida o inhibición).

Nuestra salud general, el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso, inmunitario y muscular dependerá del correcto equilibrio entre el sistema simpático y parasimpático o comúnmente llamado sistema neurovegetativo.

La curación solo puede producirse después de paso de la (SNA) dominación simpática a la dominación parasimpática (modo de descanso, relajación y reparación)

Cuando el cuerpo está en el estado del sistema nervioso simpático, o lucha o huye, está en modo defensivo o de supervivencia, y en este modo nuestras funciones corporales normales están comprometidas y tenemos impactos negativos en nuestra salud si perduran en el tiempo.

Por el contrario, cuando el sistema nervioso está en el modo de funcionamiento del sistema nervioso parasimpático, el cuerpo es capaz de funcionar normalmente, así como repararse y regenerarse a sí mismo.

Un resfriado cuidado dura una semana y un resfriado no cuidado dura siete días.

Bernard Tisné